Datos propios
Cuánto dinero se pierde con el color equivocado: haz la cuenta
Cuánto dinero se pierde con el color equivocado no es una cifra que pueda darte nadie: depende de tu armario, de lo que pagaste y de las veces que te lo has puesto. Pero la cuenta es sencilla y el resultado suele ser incómodo. Lo que sigue es el método, no una estadística.

Cuánto dinero se pierde con el color equivocado: los tres números
Cuánto dinero se pierde con el color equivocado se responde con tu armario en la mano y tres números: lo que no usas, lo que pagaste y las veces que te lo pusiste
.Separa lo que no usas
Menos de tres veces en un año cuenta como sin usar.
Anota lo que pagaste por cada una
El precio real, no el que tendría hoy de rebajas.
Divide entre las veces puestas
Eso es el coste por puesta, y es el número que duele.

Los tres factores que deciden tu paleta
Por qué la cuenta hay que hacerla tú
Cualquier cifra general sobre esto es inventada: no existe un estudio serio que diga cuánto pierde una persona concreta por comprar colores que no le favorecen, porque depende de su presupuesto, de su ritmo de compra y de su tolerancia a ponerse algo que no le convence. Lo que sí se puede dar es el método, y el método cabe en tres líneas.
El primer número: lo que no te pones
Abre el armario y saca todo lo que no te hayas puesto tres veces en el último año. No lo pienses mucho: si dudas, es que no. Casi todo el mundo se sorprende aquí, porque las prendas que no se usan se esconden al fondo y dejan de existir mentalmente. Esa pila es el punto de partida de la cuenta.
El segundo número: lo que pagaste
Ponle a cada prenda el precio que pagaste, no el que crees que vale ahora. Si no te acuerdas, el correo de la compra o el historial de la tienda online suelen tenerlo. Este es el dato que la gente redondea a la baja sin darse cuenta, y redondearlo estropea el resultado.
El tercer número: las veces puestas
Divide el precio entre las veces que la has llevado. Un abrigo de ciento veinte puesto dos veces cuesta sesenta euros cada vez; el mismo abrigo puesto cuarenta veces cuesta tres. El coste por puesta es la única medida que compara bien una camiseta barata que no usas con un abrigo caro que sí.

Qué mirar cuando tengas la lista
No mires el total todavía: mira los colores. Si en la pila de lo que no usas se repiten dos o tres tonos, ahí tienes un patrón y no mala suerte. Lo habitual es encontrar un color que te gusta mucho en la percha y que nunca acaba puesto, y casi siempre es uno que junto a la cara no te favorece.
La otra causa, que no es el color
Conviene separarlas. Una prenda puede no usarse porque el color no te sienta, pero también porque no combina con nada de lo que tienes, porque la talla no es cómoda o porque no encaja con tu vida real. Solo la primera se arregla con una paleta; las otras tres se arreglan comprando con más cabeza.
Lo que sí sabemos, medido en nuestros catálogos
En los cuatrocientos treinta y dos conjuntos de los doce catálogos, cinco familias de color —marrón, blanco, gris, azul y negro— concentran el setenta por ciento de las piezas. Es decir: un armario que funciona se apoya en muy pocos colores, repetidos. Cada tono suelto que compras sin que combine con esos cinco es un candidato seguro a quedarse en la percha.
La regla que corta la sangría
Antes de comprar algo, pregunta con qué tres prendas que ya tienes lo vas a llevar. Si no salen tres, no lo compres. Es más eficaz que cualquier paleta, porque ataca la causa más frecuente de que una prenda no se use, que no es el color sino la soledad: no pega con nada.
Cuánto se ahorra en realidad
El ahorro real no viene de dejar de comprar, viene de comprar menos veces y más dirigido. Quien sabe sus cinco o seis colores compra menos prendas y las usa más, así que el coste por puesta baja aunque el ticket suba. Ese es el efecto que se nota en la cuenta al año siguiente, no en la factura del mes que viene.
Qué hacer con la pila que ya tienes
Casi nada de eso hay que tirarlo. Lo que no te favorece pegado a la cara funciona de cintura para abajo, y lo que no combina con nada suele arreglarse comprando una sola prenda puente en uno de tus neutros. Tirar ropa es la reacción cara; recolocarla es la barata.
Antes de empezar, ten esto en cuenta
- Usa el precio que pagaste, no el de rebajas de hoy.
- Separa «no me favorece» de «no combina con nada»: se arreglan distinto.
- No tires nada hasta haber probado a bajar la prenda de la cara al pie.
Mitos y realidades sobre el color que te favorece
Preguntas frecuentes
Sobre el diagnóstico
¿Cuánto dinero se pierde con el color equivocado?
Depende de tu armario: se calcula con el coste por puesta.
¿Qué cuenta como prenda sin usar?
Menos de tres veces puesta en el último año.
¿Qué precio pongo si no me acuerdo?
El del correo de compra o el historial de la tienda.
Sobre el día a día
¿Y si no es el color lo que falla?
Puede ser que no combine con nada: mira si salen tres conjuntos.
¿Tengo que tirar lo que no uso?
No: bájalo de la cara al pie y sigue usándolo.
¿Cómo evito repetirlo?
No compres nada que no combine con tres prendas que ya tengas.
En resumen
Cuánto dinero se pierde con el color equivocado se responde con tu armario en la mano y tres números: lo que no usas, lo que pagaste y las veces que te lo pusiste. Si en la pila se repiten dos o tres tonos, el problema es de color y tiene arreglo; si lo que se repite es que nada combina con nada, el problema es otro y también.
Sal de dudas con una foto
El análisis mide tu subtono, tu profundidad y tu contraste y te dice cuál de las doce estaciones es la tuya, con la paleta completa y los colores que combinan contigo.
Hacer el test de colorimetría